#Venezuela está cundida de Malaria

mosquitos

13/09/2016

CRISIS DE LA SALUD EN VENEZUELA | INFECCIÓN | MALARIA | SALUD |

Es una epidemia según once organizaciones que vigilan la salud de nuestro país. Al finalizar 2016 se esperan, al menos, medio millón de casos. Bolívar y Zulia son los estados más afectados, lo que se une al hecho de que los catorce medicamentos que se necesitan para combatir la enfermedad presentan escasez. Estas cifras representan un retraso de al menos sesenta años, luego que Venezuela llegó a ser el primer país del América Latina en controlar esta infección.

Primero, las matemáticas

La cifra resalta en la presentación: 148 mil 670 casos de malaria en lo que va de año. Todos autóctonos. Todos en Venezuela.

El doctor José Félix Oletta, ex ministro de sanidad y asistencia social (1997-1999) y médico internista, explica que ése número -según proyecciones de once organizaciones venezolanas de la salud- subirá a 348 mil 285 afectados al cierre de 2016.“Superamos en un 72% los casos que se reportaron durante las primeras 34 semanas de 2015. Nuestro país tiene una epidemia”.

El Centro de Estudios del Desarrollo (CENDES) de la Universidad Central de Venezuela (UCV), el Instituto de Medicina Tropical de la UCV, la Academia Nacional de Medicina, la Red Venezolana de Sociedades Científicas Médicas de Venezuela, la Sociedad Venezolana de Salud Pública, la Sociedad Venezolana de Infectología, la Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatría, la Red Defendamos la Epidemiología Nacional, la Sociedad Venezolana de Parasitología, la Asociación para el Progreso de la Investigación Universitaria (APIU) y el Observatorio Venezolano de la Salud (OVS) se reunieron el trece de septiembre para lanzar una carta pública a organismos nacionales e internacionales. La misiva tiene un claro mensaje: “Venezuela debe combatir la malaria, en los próximos seis meses, de manera contundente. Antes que la enfermedad alcance a medio millón de venezolanos y se exporte a los países vecinos”.

Ya hay cifras: Brasil ha recibido este año 2100 casos de malaria desde Venezuela. Colombia 318 y Guyana 197.

“De nada sirve que en América Latina se aplique un plan continental para erradicar la malaria cuando tenemos un gran foco de infección en nuestro país”, comenta Oletta mientras recuerda que dentro de dos semanas será la reunión de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en Washington, Estados Unidos. Durante esa asamblea, la malaria en nuestro país será punto de discusión cuando se muestren las cifras de otros países en comparación con el nuestro. Haití y Venezuela han sido los únicos que no disminuyeron sus casos. Para ser más específicos: Venezuela aumentó los suyos en un 205% según cifras oficiales –otorgadas por el ministerio de salud criollo- de 2014.

“Aquí no hay informe epidemiológico nacional desde julio de 2015”, recordó Oletta.

El mayor punto de infección nacional está en el estado Bolívar. En especial en el municipio Sifontes. De esa región han salido 100 mil casos desde enero de este año. Mientras que 16 de los 23 estados tienen al menos dos mil casos –en su mayoría importados de Bolívar-. Si los escalamos a municipalidades, son 78 las que tienen casos reportados de malaria. Mientras que el Índice Parasitario Anual (IPA) en Venezuela, con respecto a esta infección, ronda los 23,3 afectados por cada mil habitantes. Cuando lo normal es 10 por cada mil.

“La situación es tan crítica que en comparación con la totalidad de casos en el continente, nosotros representamos más del 50%”, indicó Oletta, y los respaldó con números: actualmente, según la OPS, América Latina reporta un poco más de 700 mil casos de malaria. Venezuela, a principios de agosto aportaba casi 150 mil. Mientras que nuestra mortalidad por esta enfermedad escaló a un 28,5% desde el año 2000. Extraoficialmente se sabe que al menos 38 personas han muerto en lo que va de año.

“Necesitamos un cambio en las políticas públicas. Esto no es tan sólo del sector salud, aquí tienen que participar todos los representantes del Ejecutivo para mejorar la situación”, apuntó Oletta. Por ejemplo, de los catorce medicamentos que se necesitan para combatir la malaria, todos presentan escasez de hasta un 90%. El doctor Oscar Noya, especialista en malariología y profesor en el Instituto de Medicina Tropical de la UCV, indica que en su consulta dentro del hospital Clínico Universitario sólo tiene cuatro cajas de tratamiento. “La cloroquina es una de esos medicamentos. Y cada persona infectada necesita al menos once cajas para cumplir un tratamiento completo. De nada sirve que se tome una sola, se empiece a sentir bien, y luego, recaiga”, apunta Noya.

Las medicinas para combatir la malaria sólo pueden ser adquiridas por el Estado. Son un bien público. Los hospitales deben pedir el tratamiento a las unidades de malariología regionales para atender a los pacientes. Lo que está pasando actualmente es que los estados que todavía tienen algo de inventario se están quedando en cero porque sus reservas deben ser transportadas a estados con mayor emergencia como Bolívar o Zulia. “Entonces creas un mal mayor, porque los casos importados desde los puntos altos de infección quedan abandonados en zonas que antes tenían cómo atenderlo. Es un círculo vicioso”, finaliza Noya.

Se sabe que el ministerio de Salud solicitó a mediados de este año una dotación de medicamentos antimaláricos a Nicaragua. Pero llegarán a mediados de noviembre. Desde ahora y hasta esa posible fecha hay dos meses. Dos meses donde los pacientes no cuentan con sus medicinas.

El “des-arco” minero

Término acuñado por la Sociedad Venezolana de Infectología para determinar los males que deja la explotación del Arco Minero en Bolívar. La mayoría de los infectados de malaria en esta región son mineros e indígenas. Todos dedicados a la búsqueda del oro. En un viaje que realizó el equipo de El Estímulo a Puerto Ordaz, San Félix y Ciudad Bolívar se comprobó que más del 75% de los pacientes que ingresan a emergencia en los hospitales de estas ciudades adquirieron el parásito en las minas al sur del país.

Un ejemplo de esto era Pablo Danez quien tenía 25 días hospitalizado en la emergencia del hospital  Dr. Raul Leoní de Guaiparo en San Félix a principios de agosto. Llegó en cola desde la mina de El 88 porque tenía una fiebre que no se le bajaba con nada. “Por lo general allá nos curamos con medicina local. Hecha por los indígenas. Pero me sentía muy mal y un compañero de la mina me dijo que debía venirme para acá. Tengo malaria”, afirmaba en ese momento.

Tenía la misma ropa con la que llegó porque su familia trabaja en las minas y no pueden perder los turnos de trabajo. Sólo una hermana estaba pendiente de él e iba de vez en cuando a verlo. “Me colocaron un goteo con antibióticos y los doctores me dicen que una vez que me suban las plaquetas me voy. Estoy débil. Lo único que dan de comer aquí son sardinas y a veces algunos familiares me regalan algo”, narraba. Danez tardó tres meses en recuperarse.

Caracas se ha salvado del contagio vectorial. Esto significa que el mosquito que transmite la malaria no se desarrolla en lugares que estén por encima de los 650 metros sobre el nivel del mar. Pero, hay casos reportados en los hospitales Vargas, Pérez Carreño y Universitario que llegaron desde Bolívar o Zulia. Y hay dos registrados en el hospital Pérez de León hace diez semanas que se contagiaron por transfusión. Esto significa que la sangre que recibieron tenía el parasito.

Entre todos los datos hay uno que resalta, y si queda hacia el final no es por falta de importancia: Venezuela tiene a dos mil trescientas treinta y tres mujeres embarazadas con malaria.

¿Las consecuencias? Tanto la madre como el bebé pueden morir. Las dosis de medicamentos que se brindan a los infectados con malaria varían por peso, contextura y edad. Los adultos reciben unas pastillas, los niños otras y las embarazadas otro tipo.

Venezuela logró en los años sesenta bajar sus casos de malaria a un mínimo histórico de cuatro mil casos al año. Fue el primero en toda América Latina en hacerlo. Casi cincuenta años después, el Observatorio Venezolano de la Salud indica que estamos al borde de un retroceso epidemiológico. Con cifras de infectados que son ingobernables. Sus recomendaciones pasan por el reconocimiento del Estado venezolano a que tenemos una epidemia desarrollada y que se debe aceptar la mayor ayuda posible internacional. “Con veinte millones de dólares podríamos empezar hacer algo, pero no, el gobierno se preocupa en gastar mucho más en una cumbre de países no alineados”, puntualiza Oletta.

Todas las organizaciones que presentaron estas cifras concuerdan en algo: si se empieza hacer algo contra la malaria desde ahora, tardaríamos dos años en volver a cifras manejables.

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