Diosdado se reunió en 2015 con dueños de empresa brasileña que vendía carne podrida

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Caracas, 21 de marzo.- Aunque en 2015 el cierre de la frontera con Colombia parecía una medida reactiva e improvisada, las medidas económicas adoptadas en junio de ese mismo año por el Gobierno Nacional indicaban lo contrario. Históricamente, Venezuela y Colombia han mantenido un intercambio comercial estratégico que ha permitido a ambos países cubrir su déficit agroalimentario. A pesar de la escasez de alimentos que se ha agudizado desde ese año, Caracas redujo drásticamente la importación de productos cárnicos del vecino país y, en su defecto, firmó en junio un acuerdo con una empresa brasilera que sustituye los bienes que proveían los colombianos.

El otrora presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, realizó en junio de 2015 una visita de cuatro días a Brasil, en la que incluyó una reunión con Joesley Batista, el mayor de un clan multimillonario de cinco hermanos que controlan JBS S.A., la mayor empacadora de carne del mundo. Cabello reconoció que estaba haciendo negociaciones importantes en materia de importación de alimentos y medicamentos para “ganar la guerra económica”.

Según un reportaje de Bloomberg publicado el 7 de septiembre de 2015, Miguel Gularte, presidente de JBS Mercosur, reconoció que la empresa vendió en 2014 mil 200 millones de dólares en productos al Gobierno venezolano y con los convenios firmados para 2015 alcanzaban dos mil 100 millones, lo que equivale a la mitad de la carne y una cuarta parte del pollo que consumen los venezolanos.

En contraste, bastaba con revisar las cifras oficiales del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) de Colombia para confirmar que Venezuela había venido prescindiendo desde ese año de la compra de carnes colombianas, pues según las cifras correspondientes al rubro animales y sus productos, entre enero y julio de 2014 se importaron 54 millones 116 mil 236 dólares del país vecino y durante el mismo periodo de 2015 se redujo a tan solo tres millones 301 mil 625.

El descubrimiento de que algunas empresas adulteraban las carnes para poder vender productos vencidos o no apropiados para el consumo llevó a países como China, Corea del Sur, Chile, Hong Kong y la Unión Europea (UE) a anunciar restricciones temporales a las importaciones de carnes brasileñas. Según la policía, varias de las principales cárnicas del país, entre ellas JBS y BRF, con la complicidad de fiscales sanitarios corruptos, “maquillaron” con productos químicos carnes que estaban en mal estado y no cumplían con los requisitos para la exportación.

El Gobierno brasileño se ha apresurado a ofrecer explicaciones sobre la calidad de la carne brasileña y la eficacia de su sistema de fiscalización sanitaria y ya consiguió que Corea del Sur revirtiera su decisión. Brasil es el mayor exportador mundial de carne bovina y de pollo, el cuarto en el segmento de cerdos, y las ventas externas de esos tres sectores a cerca de 150 países representaron el año pasado el 7,2 % de ese comercio, con 11.600 millones de dólares.

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