¿Por qué el agua se convirtió en un problema de salud pública en Venezuela?

Agua no potable

22/03/2017

AGUA | CRISIS DEL AGUA | DDHH | EMBALSES | HIDROOCAPITAL | JOSÉ MARÍA DE VIANA | RACIONAMIENTO DE AGUA |

La siete de la noche es una carrera contrarreloj para Juan de Caracas. De jueves a domingo llena, en treinta minutos, envases de diferentes tamaños y colores que inundan su baño, lava los platos y baña a su hijo con un agua mezclada con cloro, blanca y efervescente, parecida a la 7-UP.

Andrea también ocupa su vida nocturna en ese rito, si el término cabe. Su faena la cumple de lunes a jueves cuando de los grifos de su casa, ubicada en la capital, salen chorros amarillentos y hediondos que llenan a dos gigantescos pipotes que raciona su familia para el resto de la semana.

Andrés Medina y su esposa se resignaron a fregar los platos con el agua que bota el aire acondicionado de su cuarto en Valencia ante la falla del servicio. Nora, por su parte, cuenta cómo sus algunos de vecinos tienen sarna, luego que instalaron una improvisada tubería con mangueras que se surte de un río en La Guaira.

Con cierta vergüenza, Isabel recuerda como ella y sus vecinos se obligaron a usar el contenido de la piscina de su edificio, en Porlamar, ante el incumplimiento del plan de racionamiento y lo costoso que resulta comprar un camión cisterna todas las semanas.

Los ejemplos abundan. La escasez y la mala calidad de las aguas en Venezuela son dramas nacionales. Así lo certifican médicos, ingenieros y un informe de la comisión mixta de aguas de la Asamblea Nacional que advierten la gravedad de un problema, cuya gestión impacta en la salud de millones de venezolanos.

En Caracas, el racionamiento de agua aplicado lleva más de 30 meses. A finales de febrero de 2016 esa medida se intensificó, cerrando los grifos por hasta cuatro días consecutivos en algunos sectores. Hidrocapital, la empresa estatal que maneja el servicio en la Gran Caracas y Vargas, lleva a discreción esta política para camellos, con cronogramas que incumple y un silencio sobre su gestión para llevar agua potable a los hogares.

Cuando de las ducha salen aire, muchos optan por la compra de botellones de agua de pozo profundo. Pero eso ya no es la solución. Médicos está denunciando casos de amibiasis por la compra de botellones de marcas desconocidas y de dudoso origen.

“El tema que está pasando con el agua es sumamente grave. Estamos consumiendo agua nada potable y eso lo vemos en el día a día con el número de pacientes que están asistiendo diariamente a las consultas gastroenterólogas, en especial con enfermedades diarreicas”, explicó a El Estímulo, Roraima Valero médico gastroenterólogo y miembro de la Sociedad Venezolana de Gastroenterología.

Valero arroja cifras que reflejan la magnitud del problema. Estima que al menos 8 de cada diez pacientes que asisten por síntomas dispépticos (dolor o molestia gastrointestinal) están contaminados con Helicobacter Pylori, una bacteria que se aloja en el agua y produce enfermedades como la gastritis, duodenitis y también úlceras.

A pesar que el ministerio de Salud no publica un boletín epidemiológico desde 2016 y no hay rastros públicos de la última memoria y cuenta del ministerio del Ambiente, la especialista advierte un repunte de enfermedades de trasmisión hídrica en Venezuela. Afirma que la cantidad de pacientes diarreicos aumentó progresivamente con el racionamiento agua. Sostiene que la diarrea es la primera causa de consulta y la segunda de muerte entre niños menores de 5 años.

“Ha habido 988.000 casos por enfermedades diarreicas en los últimos años”, estima.

 

Un informe publicado en abril por la Asamblea Nacional atribuye la mala calidad del agua a un sistema hídrico obsoleto y embalses contaminados, algunos de ellos forrados en bora. Denuncia que la principal fuente de agua potable de Caracas, el embalse de Camatagua, está “muerto” e “intensamente contaminado”. “Sus aguas no están aptas para el consumo humano”, concluye.

“El Gobierno convirtió Camatagua, la fuente de agua más limpia que entra a la ciudad, en la fuente más contaminada, pues construyó un trasvase de agua desde el embalse Taiguaiguay que recibe las aguas de albañales y todo el pupú de Maracay, Turmero y Cagua”, apuntó, por su parte, el ingeniero civil y expresidente de Hidrocapital, José María de Viana en un foro realizado en Caracas este mes.

Es por esta razón que en Caracas se consume agua con heces fecales, afirmó en el mismo evento la doctora Leonor Pocaterra, médico del Laboratorio y Consulta de Parasitosis Intestinales de la UCV, quien precisó que 8 de cada 10 personas poseen parásitos por culpa del agua contaminada según estudios elaborado por la unidad universitaria.

El estudio parlamentario, que además denuncia obras inconclusas pese a la inyección de millones de dólares provenientes de organismos multilaterales, explica que la construcción de trasvases con aguas negras también contaminaron fuentes de aguas en Valencia de manera irreversible. “Por las graves consecuencias de Salud Pública y en el daño profundo de los recursos naturales esta acción constituye un verdadero crimen y los funcionarios responsables deben dar cuenta”.

Sistema abandonado y obsoleto

 

Los problemas que arrastra Venezuela en su sistema hídrico tienen décadas. Sin embargo, especialistas afirman que la fuerte sequía y la falta de desinversión en los últimos años impacta en el normal suministro del líquido en el país. De 110 embalses que tiene el país, dos se activaron durante el gobierno de Hugo Chávez, reseña el informe de la Asamblea Nacional para sostener que el chavismo dejó de lado a las inversiones en el área hidrológica.

Ángela González, hidrometeróloga y ex presidenta de la empresa de aguas estatal Hidroven, aseguró que el Gobierno dejó de invertir más de 130 millones de dólares al año para mantener la red con los mismos indicadores de 1999.

“Para mantener la cobertura del suministro en los valores del año 1999, se requerían inversiones de 343 millones de dólares por año. Sin embargo, Hidroven y sus filiales ejecutaron un promedio de 210,7 millones de dólares por año, entre 2004 y 2014”, dijo González en una nota de prensa de la opositora Mesa de la Unidad.

 

Siguiendo esta línea, De Viana explica que el problema radica la poca inversión oficial hecha a los sistemas de bombeo. A Caracas le entran 5.000 litros de agua menos al día que en 1999, cuando el chavismo tomó control de Hidrocapital, recuerda. El ingeniero se pregunta por qué se ocultan los niveles de los embalses si la última temporada de invierno (que en Venezuela se traduce en lluvias) los niveles de agua estuvieron por encima de lo normal.

Pero el Gobierno se defiende. En la única comparecencia que realizó la presidenta de Hidroven, Siboney Tineo ante el legislativo para hablar de la crisis del líquido, dijo que las autoridades han rescatado 231 pozos, habilitado 850 camiones cisterna y reparado 2.573 averías desde octubre de 2015. Cálculos de inicios de 2016.

Las cifras del oficialismo y la academia sobre la cobertura del agua no cuadran. Tineo dijo que el 95% de la población obtiene el servicio por acueducto, un porcentaje mayor al 81% que dijo la  Encuesta sobre Condiciones de Vida (Encovi), realizada por tres universidades. Esto supone que más  de cinco millones de personas no tienen acceso al servicio. Un déficit que sirve para multiplicar los riesgos de enfermedades de acuerdo a los médicos consultados.

¿Qué hacer?

 

Ante tanta bacteria que se esconde en las aguas blancas la prevención es crucial. Roraima Valero dijo que algunas creencias populares para eliminar las impurezas del agua son falsas: usar vinagre para lavar alimentos y lavar los platos con esponjas no parecen ser la solución ante tanta mugre. Una respuesta al problema instalar filtros y equipos purificadores para eliminar equipos contaminantes. Pero muchos son impagables para el venezolano común. Leonor Pocaterra dice que hervir agua por veinte minutos mezclada unas gotas de cloro puede reducir el riesgo de enfermedades.

“El agua hervida siempre ha sido una alternativa aunque no es 100% lo mejor porque se pierden algunas propiedades y minerales y porque no queda 100% purificada”, apunta Valero.

El servicio de agua en Venezuela es muy barato, algo que junto a otros factores como la sequía explica el mal servicio, denuncia el presidente de la comisión de servicios de la Asamblea Nacional, Stalin González. Tineo minimizó ante los parlamentarios la gravedad del problema:  “La situación del agua en Venezuela no es grave ni gravísima, pero requiere de constante monitoreo”.

En medio de las posiciones políticas, Andrea, Juan, Andrés, Nora e Isabel se arriesgan a sufrir enfermedades que llegan por las entrañas de sus casas. La insalubridad es democrática en Venezuela.

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