“Pobreza socialista del siglo XXI”

Más que dudas, hay certeza respecto de la falta de voluntad política del régimen para atender las penurias “del pueblo”; sobre todo del más pobre. Nadie olvida la expresión del entonces, nada menos que, Ministro de Educación, Héctor Rodríguez (25 Feb, 2014, El Universal): no se debe sacar a los más necesitados hasta la clase media, ya que éstos intentaran convertirse en “escuálidos”. Ese “umbral rebelde” ansiado por Rodríguez no sólo ha sido exitoso sino que ha ido más allá. Ahora es la clase media la que migra a condición de deshereda; hacia una pobreza crecida al 82% (Encuesta Condición De Vida).

El infeliz deseo de este joven respecto de “fabricar pobres” se ha hecho realidad. Esa sombra social ha llegado a todos los estratos. La encuestadora “Condición de Vida en Venezuela” reveló que la cifra de  hogares pobres subió de 48% en 2014 a 81,8% en 2016. Por su parte la encuesta Meganálisis (Ene, 2017) hecha en 32 ciudades del país, con error de 3,1%, determinó que el 27% de los venezolanos come una vez al día y sólo el 3% lo hace tres veces.

¡Pero gran frustración para Rodríguez! No obstante haberse incrementado el número de pobres su inhumano auspicio ya naufragó. No funcionó como capital político. Veamos: Maduro cierra el 2016 con 80% de la población en contra y con un entorno internacional desfavorable (Datanálisis, Luis V. León, 27-Dic-2016). Por su parte la encuesta DATICORP en su informe Coyuntura (Ago-2016), señala que 13 millones de venezolanos hubiesen revocado a Maduro aunque bastaba con 7,9 millones para concretarlo. Y el 57% de los 13 millones habitan en barriadas populares, sectores D-E, “target social” tan anhelado por el ex ministro de Educación.

Así pues, el que hurga en la basura para comer repudia hoy a los que intentaron embaucarlo de por vida con aciagas quimeras doctrinarias. La gran farsa de “patriotismo y venezonalidad revolucionaria”, quedó al descubierto. Son muy pocos los que dicen defender un patrón ideológico que persiste en turbar nuestra tradicional forma de pensar. Nadie puede apoyar los altos índices de mortalidad infantil aumentados en 50% entre 2012 y 2016 (The Wall Street Journal) ni, en otro ámbito, el incremento a ojos vista de transportes estatales y máquinas agrícolas apiñadas como chatarra. La acción demagógica según la cual la revolución requiere de equipos modernos para avalar el progreso, también quedó al desnudo.

Todavía el régimen, “dándole la vuelta”, insiste en que su fracaso se debe al despojo de cruelescolonialistas que disolutamente nos forzaron a intercambiar espejitos por oro (por cierto los espejos eran más caros por ser un escaso lujo de la aristocracia). El intercambio comercial de entonces era más honesto que el de ahora. Cierto que los conquistadores requerían oro para sus batallas; pero para el jefe de la tribu las cuentas de cristal que recibía a cambio constituían un substancial elemento para el intercambio comercial entre las familias. Ahora el enemigo imperialista moderno, hasta hace poco Obama, todavía no Trump, está a la vista sólo con sólo encender la TV o ingresando a las múltiples redes sociales. Queda demostrado así que  el Socialismo si sirve; que los culpables son otros.

No es una escueta impresión que el venezolano se sienta devastado por el empuje forzado de un marxismo arruinador. Los códigos marxistas están diseñados para brindar bienestar a “unos cuantos”. Las leyes se relegan a segundo plano mientras la burocracia sin convicción de servicio crece desordenada y asistemáticamente. Como “los planes” discurren fuera de regulación institucional, los palmarios casos de corrupción no pueden ser frenados.

Toda Democracia demanda pleno acatamiento de las leyes. Pero como ello no aplica en revolución, el resultado no puede ser más aciago. El gobierno en 18 años no ha instituido ni un solo programa para atender los conflictos reales. “Usa el tiempo” para vanagloriarse divulgando todos los eufemismos que da el idioma.

El miope necesita anteojos para no ver el mundo de manera deformada. El régimen se resiste a usar lentes y opta por continuar con miopía mientras persiste en cabalgar en medio del caos. La verdad es que esa estirpe de marxismo fracasó como ha sucedido en todos los sitios en que se ha practicado.

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