Vidas y Muertes que dan un ejemplo

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Sus muertes eran tan anticipadas que sus obituarios circulaban desde hacía meses en todas las redacciones del planeta. La avanzada edad del primero no ofrecía demasiadas esperanzas sobre su recuperación, mientras que el segundo llevaba ocho años en coma. A la postre, fallecieron con semanas de diferencia: Nelson Mandela el 5 de diciembre de 2013 y Ariel Sharon el 11 de enero de 2014. Para bien o para mal, ambos representan dos de las experiencias políticas más significativas de la segunda mitad del Siglo XX. Que los funerales del líder africano sirviesen para que presidentes y ministros se pavoneasen a su alrededor, mientras que el militar israelí apenas recibió unas apresuradas condolencias, no sólo ofrece una evaluación de sus carreras, sino otra prueba de cómo en nuestros días el espectáculo pesa más que el examen histórico.

¿Algo emparienta a estas dos figuras que hoy parecen hallarse en extremos opuestos, de un lado el prócer humanitario que acabó con el apartheid y del otro el halcón responsable de las muertes de miles de víctimas civiles? Aunque nacidos con una década de diferencia (Mandela en 1918 y Sharon en 1928), ambos fueron protagonistas centrales en épocas especialmente turbulentas y al final se transformaron en líderes pragmáticos que dejaron atrás sus convicciones para conseguir sus objetivos. Otra vez: que el triunfo incontestable de Mandela contraste con el fracaso de Sharon ─debido en última instancia a su accidente cerebrovascular─, comprueba que a veces sí son las grandes figuras históricas quienes alteran el destino de sus pueblos.

El camino inicial de ambos estuvo ineludiblemente ligado con la violencia. Desde joven, Mandela padeció la atroz discriminación aplicada por el gobierno sudafricano y, tras una primera etapa de resistencia pacífica, se acercó al partido comunista y a las ideas de Mao y el Che, y eligió el uso de la fuerza. En los sesenta, alentó la creación del grupo MK, el cual participó en decenas de atentados. El futuro pacifista creía que sólo con esta presión sus rivales se sentarían a negociar y, si bien establecía que debían evitarse las muertes de civiles, declaraba que, de no funcionar, el terrorismo se volvería inevitable.

En ese momento Mandela fue arrestado y enviado las prisiones de Robben Island, Pollsmoor y Victor Verster. A lo largo de 27 años no sólo prosiguió su lucha, sino que volvió a encontrar la energía para buscar el fin negociado del apartheid y la senda hacia la reconciliación nacional. Su liberación en 1990, los acuerdos con De Klerk y su elección como presidente en 1994, lo mostraron como ese nuevo tipo de líder, a la vez sabio, humilde y popular, que sería hasta su muerte. Mandela sin duda es un modelo, pero no por una ejemplaridad sin tachas (nunca fue Gandhi), sino por su capacidad de transformarse ─y de transformar a Sudáfrica en el proceso.

Como Mandela, Sharon desde joven participó en las batallas para conseguir que su pueblo tuviese un estado. Muy pronto se convirtió en uno de los militares más admirados de su patria, al tiempo que su actuación recibía severas críticas por su desprecio a los derechos humanos. Fuese en la Guerra de Suez, en la de los Seis Días o en la de Yom Kippur, los triunfos bélicos y las acusaciones no cesaron. Peor: como ministro de Defensa durante la guerra del Líbano se produjeron las masacres de Sabra y Shatila, en las que miles de mujeres y niños fueron asesinados por las falanges cristianas ante la indiferencia del ejército israelí, e incluso una comisión gubernamental lo encontró culpable de negligencia.

No sería hasta que fue elegido primer ministro, en 2001, que el viejo guerrero halló una nueva estrategia hacia el “problema palestino”. En contra de su gobierno, decretó la salida unilateral de sus tropas de la franja de Gaza y, poco antes del infarto, se preparaba para hacer algo semejante en Cisjordania. A diferencia de Mandela, jamás sabremos si esta mutación fue un cambio auténtico o pragmático, pero refleja que hasta alguien como él se daba cuenta del fracaso de la política israelí hacia Palestina.

En los violentos Siglos XX y XXI, Mandela y Sharon son dos extremos que no debemos olvidar: el antiguo guerrillero que alcanzó la reconciliación de su patria y el brutal estratega que ni siquiera pudo avanzar en el proceso de paz con los palestinos. Sus muertes quizás iluminen sus esfuerzos: la lenta y silenciosa partida de Sharon frente al bullicio de Mandela.

por Omar Sanchez

El mundo se prepara para despedirse de Nelson Mandela: el icono de la lucha por la igualdad

 

 

Foto: Reuters

(JOHANNESBURGO, 9 diciembre) – Decenas de líderes del mundo entero viajarán esta semana a Sudáfrica para rendir un último homenaje a Nelson Mandela, icono de la lucha contra el apartheid, cuyos valores y combate son saludados al unísono en todo el planeta.

“Madiba es nuestra versión, la versión sudafricana, de Mahatma Gandhi”, declaró el domingo por la noche Laloo Isu Chiba, quien estuvo detenido junto a Mandela en la prisión de Robben Island.

“Durante varias generaciones será casi imposible encontrar una persona dotada con tal [nivel de] compromiso, dedicación y cualidades”, añadió Laloo Isu Chiba durante un debate público sobre el héroe nacional.

El lunes, las dos Cámaras del Parlamento sudafricano celebrarán una sesión común dedicada a la memoria del primer presidente negro (1994-99) de Sudáfrica.

Al menos 70 jefes de Estado y de Gobierno habían confirmado hasta el domingo su asistencia a las honras fúnebres previstas para el icono de la paz, según la ministra sudafricana de Asuntos Exteriores, Maite Nkoana-Mashabane.

Entre los dignatarios que estarán presentes figuran el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, la mandataria de Brasil, Dilma Roussef, el jefe de Estado francés, François Hollande, así como el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abas.

También harán el viaje a Sudáfrica varios ex mandatarios, entre ellos los estadounidenses Jimmy Carter, George W. Bush y Bill Clinton, así como el brasileño Luiz Inacio Lula da Silva.

El presidente cubano Raúl Castro anunció también que asistirá a los funerales del fallecido líder sudafricano, de acuerdo con un comunicado oficial leído el domingo en el telediario local.

En cambio, el líder tibetano Dalai Lama, a quien Sudáfrica le rehusó en los últimos años la visa en dos ocasiones, indicó que no asistirá a las ceremonias.

Asimismo, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, decidió anular su asistencia a los funerales del expresidente sudafricano debido al costo del viaje, según informaron medios de comunicación israelíes el domingo por la noche.

Algunos líderes tomarán la palabra durante una ceremonia de homenaje oficial el martes en el estadio Soccer City de Johannesburgo, a partir de las 11H00 horas (09H00 GMT), dijo el ministro de la Presidencia, Collins Chabane, sin dar más detalles.

El cuerpo del primer presidente negro de Sudáfrica no estará en el estadio, precisó.

Los homenajes por el padre de la “nación arcoíris” comenzaron el jueves, tras conocerse su muerte, pero la jornada del domingo era la primera de una semana de ceremonias oficiales, que terminará el domingo 15 de diciembre, cuando sea enterrado.

Los restos mortales de Madiba serán llevados por las calles de Pretoria y velados en Union Buildings, la sede gubernamental, el miércoles jueves y viernes. El sábado se celebrará una ceremonia de despedida del Congreso Nacional Africano (CNA) antes de que los restos mortales partan con dirección a Qunu, donde pasó su infancia.

Allí, el clan de los Thembu, su tribu, organizará una ceremonia tradicional de entierro el domingo a la que también se espera que asistan personalidades y representantes políticos de todo el mundo.

“Vuelve a casa Madiba”

Los sudafricanos acudieron el domingo a iglesias, mezquitas, templos y sinagogas de todo el país para recordar a Nelson Mandela.

“Vuelve a casa, Madiba, tu hiciste de forma desinteresada todo lo que es bueno, noble y honorable para el pueblo de Dios”, dijo el arzobispo anglicano de Ciudad de Cabo, Thabo Mokgoba, durante la misa del domingo en la iglesia anglicana de la Santa Cruz, en el municipio de Nyanga de Ciudad de Cabo.

En la iglesia católica de Regina Mundi, en Soweto, el padre Sebastian Rossouw llamó a los fieles a rezar por Mandela, “una luz en la oscuridad”, y destacó “la humildad y la capacidad de perdonar” de Madiba (su nombre de clan, por el que lo conocen los sudafricanos).

El actual presidente sudafricano, Jacob Zuma, asistió a un servicio metodista -la Iglesia a la que pertenece la familia Mandela- en la periferia de Johannesburgo junto a Winnie, exmujer del también Premio Nobel de la Paz de 1993.

“Debemos rezar para no olvidar algunos de los valores que Madiba defendía, por los que luchó, por los que sacrificó su vida”, dijo Zuma durante el oficio.

Desde otras partes del mundo también se rezó por Mandela.

En Londres, el arzobispo de Canterbury, Justin Welby, destacó “el coraje” y “la humanidad” de Mandela. Y en Belén, los palestinos cristianos alabaron a su símbolo de la “liberación del colonialismo y de la ocupación para todos los pueblos que aspiran a la libertad”.

“El peso de nuestro dolor y de nuestro sufrimiento está aliviado por estas efusiones nacionales e internacionales”, dijo la familia a través de su portavoz, el general TT Matanzima.

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Capriles: El Triunfo Está Cantado Si Todos Votamos

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Maracaibo, 05.12.13.- “Mi obsesión no es llegar a la Presidencia de la República, mi obsesión es que mi país cambie. Que los venezolanos puedan dormir bien, comer bien y vivir bien. Esa es mi visión de cambio para Venezuela”, así lo aseguró el líder de la unidad nacional, Henrique Capriles, durante una entrevista con el periodista Roberto Giusti, desde Maracaibo estado Zulia, y que fue transmitida por los canales en internet EUTV y CaprilesTV.

Capriles reiteró que está construyendo una fuerza para imponer un cambio democrático. “Hay que evaluar los escenarios, sea de derrota o de triunfo. No podemos permitir que esto caiga en las manos equivocadas y se tomen atajos. El triunfo de la unidad está servido, pero necesitamos el apoyo del pueblo este 8 de diciembre. Si no salimos a votar, vamos a perder las elecciones el domingo. Si la abstención hace de la suya, como lo está promoviendo el Gobierno, los resultados no reflejarán el verdadero sentir del venezolano. Nosotros estamos construyendo una fuerza, para imponer un cambio democrático. Nosotros no nos vamos a ir por un atajo. La inmensa mayoría de nuestro país es demócrata y no quieren salidas no constitucionales. Si no votamos y el Gobierno obtiene un triunfo, es por qué todavía no hemos tocado fondo”.

Dijo que el secreto para derrotar el fraude es que el pueblo votes, firme y coloque su huella. “Más que elegir un alcalde en esta elección, vamos a elegir entre el país de Maduro, ese país de las colas, la escasez, el desabastecimiento y la inflación, o el país que quiere cambio, futuro y progresar. Yo soy creyente de la democracia y en las salidas pacíficas, por eso el voto hay que defenderlo, porque esa es parte de nuestra responsabilidad. Maduro dice que al que no acepte los resultados les pondrá los ganchos, pues tendrá que hacerlo en todas partes donde nos quieran hacer trampa”.

Por otro lado, sobre las recientes medidas económicas anunciadas por el Gobierno central, Capriles calificó como populares y de corto plazo. “A todos los gobernantes les gusta ser populista, pero esta fue una medida popular que no favorece al pueblo. Estas medidas detuvieron la caída de la percepción de gobierno, pero no ha cambiado el sentimiento de los venezolanos. Hay quienes no ven el alcance de estas medidas. A nadie le gusta pagar caro, pero hay quienes no saben hacer la reflexión de lo que está pasando. Hay quienes se quedan en la efervescencia, pero el impacto de esto lo vamos a ver a corto plazo. Incluso, ya hay establecimientos que se están quedando vacíos ¿Quién va reponer los inventarios?”.

Durante la entrevista, Capriles también se refirió al premio nobel Nelson Mandela, a quien catalogó como ejemplo a seguir. “Mandela es inspiración para muchos y entre esos me incluyo. Fue ejemplo para el mundo y creyente en la educación. Mandela nos enseñó a que los cambios se pueden dar sin odios ni venganzas. Sería bueno que Maduro y los que están en el Gobierno se leyeran la historia de Mandela, porque este gobierno es especialista en hacer todo lo contrario de lo que hizo Mandela. Aquí aplican el apartheid para la entrega de una vivienda. Si uno no piensa como ellos te ponen fuera de las entregas de las ayudas y se olvidan de tus necesidades”.

Murió Nelson Mandela, el símbolo de la lucha por la igualdad

 

Video: Youtube, 05 de diciembre de 2013

(Caracas, 05 de diciembre).-Nelson Mandela murió este jueves a los 95 años, informó el presidente de Sudráfica, Jacob Zuma. Falleció pacíficamente en su casa en Johannesburgotras una larga infección pulmonar.

Nelson Rolihlahla Mandela, nacido el 18 de julio de 1918, es considerado el héroe de la lucha contra el apartheid.

“Se apagó”, declaró Zuma, antes de un largo homenaje en que señaló que los pensamientos y oraciones de los sudafricanos están con la familia Mandela, “toda nuestra gratitud, ellos sacrificaron mucho, soportaron para que nuestro pueblo pudiera ser libre. Nuestros pensamientos están con ellos”.

Zuma afirmó que el pueblo sudafricano “lamenta y llora la pérdida de esta persona que más que nadie llegó a a encarnar el sentido de una nación. Este es el momento de nuestro dolor más profundo. Nuestra nación ha perdido a su hijo más importante. Vimos en él lo que buscamos en nosotros mismos (…) Conciudadanos, Nelson Mandela nos unió y juntos unidos vamos a despedir a nuestro amado ‘Madiba’”.

Informó que Mandela recibirá un funeral de estado y ordenó que todas las banderas de la nación ondeen a media asta a partir de mañana. “Cuando nos reunamos para rendir nuestro homenaje, vamos a conducirnos con el respeto que él encarnó. Vamos a recordar sus deseos y los de su familia”, dijo.

“Expresemos la profunda gratitud por una vida vivida al servicio de la gente de este país y de la causa de la humanidad. Es un momento de profundo dolor (…) Siempre te amaremos, Madiba”, afirmó el jefe de Estado.

Pocos hombres han cambiado el rumbo de la historia como lo hizo Nelson Mandela, un luchador incansable que, pese a pasar 27 años en la cárcel, logró derrotar al régimen racista del “apartheid”, uno de los más despiadados del siglo XX.

El deceso del carismático expresidente sudafricano ha causado enorme consternación no sólo en su país, donde es un héroe nacional, sino en el resto del mundo, donde se convirtió en un símbolo de la esperanza y del triunfo del espíritu humano.

Mandela emergió de las tinieblas rurales para desafiar el poder del Gobierno de la minoría blanca, lo que le dio al Siglo XX una de sus figuras más respetadas y amadas.

Fue uno de los primeros en abogar por la resistencia armada al apartheid en 1960, pero luego pidió por la reconciliación y el perdón cuando la minoría blanca del país comenzó a perder poder 30 años después.

Madiba, quien pasó casi tres décadas en prisión, fue elegido presidente en una histórica votación en 1994, en la que pudieron participar todos los sudafricanos, y se retiró en 1999.

Recibió el premio Nobel en 1993, un honor que compartió con F.W. de Klerk, el líder blanco Afrikaner quien liberó de la prisión al prisionero político más famoso del mundo.

Como presidente, Mandela afrontó el gigantesco desafío de forjar una nueva nación desde las profundas injusticias raciales que quedaron de la época del apartheid, haciendo de la reconciliación el objetivo central de su mandato.

Perfil: Nelson Mandela, un ícono global de lucha y resistencia (+video)

 

Foto: AFP

(Caracas, 5 de diciembre. DPA).– El largo camino de Nelson Mandela en busca de una vida mejor para todos en Sudáfrica y más allá de sus fronteras llegó a su fin: quien fuera uno de los principales líderes de la historia moderna falleció hoy a los 95 años.

Video:Youtube 05-12-13

El primer presidente elegido democráticamente en Sudáfrica se convirtió en un ícono global del autosacrificio y la lucha de resistencia contra el régimen de segregación racial del Apartheid durante los 27 años que pasó en prisión y en un ejemplo de reconciliación y perdón tras su puesta en libertad.

Tuvo la dicha de ser testigo y supervisor de un final pacífico a 350 años de dominación blanca en Sudáfrica continuaba teniendo una gran autoridad moral tanto dentro como fuera de su país.

Nacido el 18 de julio de 1918 en Mvezo, en la Provincia Oriental del Cabo, la historia de Rolinhahla (que significa “el que sacude el árbol”) Mandela es el cuento de un príncipe africano que renunció a su título en búsqueda de la emancipación de su pueblo y se convirtió en el rey de los corazones durante el proceso.

Hijo de un jefe tribal del clan Tembu, uno de los que hablan lengua Xhosa, Mandela fue preparado desde una temprana edad para seguir los pasos de su padre, por lo que fue enviado a la única universidad del país para negros del momento, Fort Hare.

Mandela se afilió al partido Congreso Nacional Africano (CNA) en 1943

Al llegar a Johannesburgo en búsqueda de trabajo a comienzos de los años 40, la injusticia de la segregación le sacudió con dureza. Blancos y negros viajaban en autobuses diferentes e incluso bebían de diferentes tazas de té en el bufete de abogados en el que aprendía la profesión.

Mandela se afilió al partido Congreso Nacional Africano (CNA) en 1943 y un año después era uno de los conocidos como jóvenes leones que fundaron su radical Liga de la Juventud para transformar el entonces movimiento de liberación de la élite negra en un movimiento de base popular y masiva.

Y el fiero boxeador amateur de maneras suaves ascendió rápidamente. Fue el jefe organizador de la Campaña de Desafío del CNA de desobediencia civil de 1952 y uno de los 156 activistas acusados en 1956 de deslealtad por redactar la Carta de la Libertad del CNA. Todos fueron exonerados.

Pero Mandela aprovechó el juicio contra los activistas para devolver algunas de las críticas legales que estaba recibiendo del gobierno blanco minoritario. Junto a su socio activista Oliver Tambo, fundó el primer bufete de abogados negros para representar a la mayoría oprimida.

Y mientras su carrera política y profesional ascendía, su primer matrimonio con la enfermera Evelyn Mase, madre de cuatro de sus hijos, se rompía. La pareja se divorció en 1958, el año en que vio por primera vez a la trabajadora social Winnie Madikizela, con la que tendría dos hijos.

Mientras su carrera política y profesional ascendía, su primer matrimonio se rompía

La pareja se casó al final de aquel año tras un breve noviazgo, pero su luna de miel fue muy breve: en 1960 el partido CNA fue prohibido, lo que obligó a Mandela y a otros líderes a pasar a la clandestinidad.

Y mientras la cuerda se tensaba en torno al partido, el movimiento rompió con sus décadas de doctrina de resistencia pacífica y formó un ala militar con Mandela como comandante en jefe. Pero Umkhonto we Sizwe (la Lanza de la Nación) apenas había comenzado a tomar las armas cuando el gobierno se echó encima de su cúpula.

Mandela se armó de valor y declaró desde el banquillo que el fin del Apartheid era un ideal por el que “estaba dispuesto a morir”. En 1964, junto a Walter Sisulu y otros seis condenados, fue condenado a cadena perpetua por sabotaje.

Durante sus largos años en la olvidada Robben Island y otras prisiones que siguieron a aquella, el preso 46664 se convirtió en símbolo mundial de resistencia, al tiempo que iba perdiendo el parecido con el líder guerrillero de barba de las pancartas, ante el desgaste físico producido por años de trabajo en las canteras de piedra.

La separación de Winnie, su familia y amigos y la pérdida de su madre y de su primogénito Tembli mientras estaba en prisión fueron como “un dolor constante en el corazón”, según escribió a un amigo. Pero también fue durante su estancia en prisión cuando el hombre de Estado nació.

En Robben Island afinó su estrategia de superar a sus adversarios, comenzando por los guardias de prisión.

Mandela ganó el Premio Nobel de la Paz en 1993 junto con De Klerk

Con la Guerra Fría recién terminada a finales de los 80, los líderes del Partido Nacional PW Botha y FW de Klerk comenzaban también a ver al “líder terrorista comunista” como la única salvación para superar el creciente malestar en el país tras décadas de aislamiento político y económico por la comunidad internacional.

Horas después de salir en libertad tras 27 años en prisión el 11 de febrero de 1990, Mandela comenzó a atraer a sus antiguos detractores con un mensaje de perdón, al tiempo que hacía que la comunidad negra perdiera el impulso violento de venganza. Entonces acordó compartir el poder con el líder del Partido Nacional durante los primeros cinco años.

Durante su liderazgo, Mandela ganó el Premio Nobel de la Paz en 1993 junto con De Klerk, y un año después el CNA fue aupado al poder en las primeras elecciones democráticas y multirraciales del país.

“Nunca, nunca, nunca más puede ocurrir que este hermoso país vuelva a experimentar la opresión de unos sobre otros”, dijo en su discurso de toma de posesión ante líderes de todo el mundo en Pretoria.

Y la euforia prevaleció durante su presidencia, pese al aumento de la tasa de infectados con el VIH y la pobreza en el país, que obligó a abandonar sus promesas de izquierda por una agenda neoliberal de deuda y privatizaciones. Para muchos, la apoteosis llegó durante el Mundial de Rugby de 1995, cuando Mandela se puso un jersey de rugby verde de los Springboks, una vez símbolo de la dominación blanca, para entregar el trofeo de la victoria a la selección nacional.

El líder deja tras él a su viuda Graca, también a tres hijas y más de 30 nietos, bisnietos e hijastros

En lo personal, sin embargo, fueron años tumultuososal romperse el matrimonio con Winnie Madikizela. Mandela volvió a encontrar el amor y se casó con su tercera esposa, la activista Graca Machel, en su 80 cumpleaños.

Tras dejar el poder en 1999, Mandela continuó viajando e influyendo en cuestiones nacionales e internacionales, pero a partir de 2004 limitó sus apariciones públicas principalmente a campañas por los niños afectados de sida y evitando opiniones políticas.

Sin embargo, siguió siendo un hombre de su partido y apoyó al actual presidente Jacob Zuma en las elecciones generales de 2009. Su última aparición pública tuvo lugar en julio de 2010 en un estadio de fútbol en Johanesburgo durante el Mundial.

En noviembre de 2012 comenzaron a emitirse billetes bancarios con su retrato.

Mandela deja tras él a su viuda Graca, también viuda del ex presidente de Mozambique Samora Machel, tres hijas y más de 30 nietos, bisnietos e hijastros.

Mandela sale del hospital y seguirá bajo cuidados intensivos

 

La vuelta a casa de Mandela fue anunciada este domingo por la Presidencia de Sudáfrica. 

El expresidente sudafricano Nelson Mandela abandonó este domingo el hospital de Pretoria en el que estaba ingresado desde el pasado 8 de junio y fue trasladado a su casa de Johannesburgo, donde recibirá también cuidados intensivos, ya que su estado continúa siendo “crítico y a veces inestable”.

La vuelta a casa de Mandela, de 95 años, fue anunciada este domingo por la Presidencia de Sudáfrica, que ayer desmintió la salida del hospital del antiguo estadista, tal y como había anunciado una de sus hijas a medios de comunicación extranjeros.

“El estado de Mandela sigue siendo crítico y a veces es inestable. No obstante, su equipo médico está convencido de que recibirá el mismo nivel de cuidados intensivos en su casa de Houghton” en Johannesburgo, indicó el comunicado de la Presidencia de Sudáfrica difundido este domingo.

Según la fuente, la residencia de Mandela “ha sido modificada para permitirle recibir cuidados intensivos allí”, y “el personal sanitario que le tratará en su casa es el mismo que lo hizo en el hospital”.

Mandela llegó a su domicilio poco después de las 11.00 hora local (09.00 GMT) en una ambulancia privada, poco antes de que la Presidencia diera a conocer que abandonaba el hospital, precisó el diario sudafricano “City Press”.

El vehículo formaba parte de un convoy compuesto por otra ambulancia, ésta perteneciente al Ejército de Sudáfrica, y dos furgonetas.

Poco antes de que la comitiva completara la hora escasa de camino que separa Pretoria de Johannesburgo, la Policía había acordonado la calle de la vivienda, ante la que curiosos y turistas han dejado en las últimas semanas fotos, carteles y piedras con deseos de recuperación escritos para Mandela.

Un tercer vehículo de emergencias, también perteneciente a las Fuerzas Armadas, llegó poco después a la casa, junto a la que había aparcado un automóvil negro de matrícula militar (el Ministerio de Defensa es el encargado en Sudáfrica de la salud y la protección de los ex jefes de Estado).

La salida de Madiba -nombre de su clan en el idioma xhosa y como se conoce cariñosamente en Sudáfrica al icono de la lucha contra el régimen racista del “apartheid”- ha trasladado el foco de atención mediática del MediClinic Heart Hospital de Pretoria a la residencia del expresidente, en el acomodado barrio de Houghton.

Decenas de fotógrafos, cámaras de televisión y periodistas, que de manera intermitente habían montado guardia ante el hospital de la capital sudafricana, se concentraron a la espera de noticias y visitas de familiares frente a la vivienda, donde la Policía ha reforzado las medidas de seguridad.

Pese que Mandela no ha salido del estado crítico en el que entró el pasado 23 de junio, la nota presidencial de hoy incluye también un toque de optimismo, al recordar que, “a pesar de las dificultades (…), siempre muestra una inmensa fortaleza y gracia”.

El primer miembro de la familia en pronunciarse públicamente sobre la salida del hospital de Madiba fue su nieto mayor, Mandla Mandela: “Es un día para celebrar que finalmente haya vuelto a casa con nosotros”.

Sin embargo, la vuelta a casa de un Mandela que seguiría al borde de la muerte ha disparado en Sudáfrica los rumores sobre la inminencia de su fallecimiento.

“Aunque no hay síntomas de recuperación, es una buena noticia para él que haya vuelto a casa, donde siempre estará más cómodo y recibirá más calor que en un hospital”, dijo a Efe el ingeniero sudafricano Martin Wessels.

En el mismo sentido se manifestó su compatriota Razeen Booysen: “Creo que le mandan a casa porque allí estará más cómodo. Pero tengo la sensación de que no podían hacer nada más por él en el hospital”.

La que ahora concluye ha sido la cuarta vez, desde el pasado mes de diciembre, en que Mandela ha sido ingresado en un hospital.

El icono de la resistencia contra el “apartheid” y la lucha por la convivencia racial contrajo los problemas respiratorios que ahora padece durante los 27 años que pasó ingresado en las cárceles del régimen segregacionista.

Madiba se convirtió en el primer presidente negro de Sudáfrica, tras imponerse en las primeras elecciones democráticas del país, celebradas en abril de 1994.

Millones de sudafricanos celebran hoy el cumpleaños 95 de Nelson Mandela (+fotos)

 

Video: EuroNews 18 de julio de 2013

(Johannesburgo, 18 julio) – Con cientos de actos en todo el país, millones de sudafricanos celebran hoy el Día Internacional de Nelson Mandela, que coincide con el 95 cumpleaños de su venerado expresidente, quien sigue hospitalizado.

Nueve de cada diez jóvenes de este país de 50 millones de habitantes dedicarán 67 minutos de su tiempo durante la jornada de hoy a obras de caridad o trabajos para la comunidad, según una encuesta divulgada ayer.

Se trata de un homenaje a los 67 años que Mandela dedicó a la lucha contra el régimen desegregación racial del “apartheid” y a su compromiso con la defensa de los derechos humanos.

El cumpleaños del antiguo estadista se celebra de esta forma desde que la ONU declarara la fecha como “Día Internacional de Nelson Mandela” en 2009.

“Pasa a la acción, inspira el cambio. Haz de cada día un Día de Mandela”, reza el lema

La Fundación Mandela y el Gobierno sudafricano esperan que esta edición sea la más multitudinaria de todas, pues coincide con la delicada situación del expresidente, internado en un hospital de Pretoria desde el pasado 8 de junio por la recaída de una infección pulmonar.

El presidente del país, Jacob Zuma, dio hoy una buena noticia a sus compatriotas al afirmar en un comunicado que la salud de Mandela está mejorando a “un ritmo constante”, al tiempo que felicitó al antiguo estadista.

Hasta la fecha, el último parte de la Presidencia, divulgado la semana anterior, indicaba que el estado de Mandela era “crítico pero estable” y que respondía bien al tratamiento.

Las autoridades y la familia de Madiba -como se conoce al héroe sudafricano en su país- han insistido en que la efeméride debe ser un momento de celebración porque Mandela sigue con vida, y no una conmemoración triste por su enfermedad.

“Pasa a la acción, inspira el cambio. Haz de cada día un Día de Mandela”, reza el lema de la festividad de este año.

A lo largo y ancho del país, escuelas, iglesias y todo tipo de instituciones tienen ya planeados sus 67 minutos para contribuir a un mundo mejor, como lo hizo Mandela durante 67 años.

La asistencia a los sin techo, la limpieza de calles y campos o la plantación de árboles son algunas de las actividades más populares previstas en la que podría ser la última gran fiesta para Madiba.

Fuera de Sudáfrica, uno de los homenajes más destacados tendrá lugar en la sede neoyorquina de la ONU, que celebrará una sesión especial para rendir tributo a Mandela y conmemorar el quincuagésimo aniversario del juicio en el que los tribunales del “apartheid” le condenaron a cadena perpetua.

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